lunes, 7 de octubre de 2013

El mundo INTransition. La resiliencia empieza por uno mismo.



Los distintos proyectos y comunidades transicionistas que han empezado a surgir por todo el mundo, se basan en una idea, en un concepto maestro: la resiliencia. Se trata de una palabra poco utilizada en nuestro idioma (español), aunque procede de un verbo en latín que significa literalmente rebotar, recuperar la posición después de un impacto.
En nuestra cultura se utiliza poco, o nada, y quizá por ello resulta que no hemos cultivado apenas las cualidades inherentes a la resiliencia. Los ciudadanos y comunidades no hemos dedicado el tiempo y la energía necesaria para hacernos resilientes. Más bien todo lo contrario: somos demasiado vulnerables, demasiado dependientes, estamos demasiado a merced de otras entidades, fuerzas e intereses en los que ciframos nuestro bienestar y nuestra supervivencia, … y así nos va.

La resiliencia, como conquista cultural y social implica madurez, consciencia, independencia, autosuficiencia, solidaridad, generosidad, protección, confianza sensata y bidireccional, responsabilidad, previsión, respeto por el medio ambiente y por nuestros compañeros de viaje, sentimientos de unidad con toda forma de vida, equilibrio y armonía con todo lo que existe, conservación y regeneración de los recursos, aprovechamiento e investigación de todo lo que la Naturaleza nos da generosa y gratuitamente, para que lo utilicemos sin esfuerzo y sin sacrificio alguno por nuestra parte. La lista podría continuarse, el trabajo es interesante, excitante e interminable. La recompensa es la supervivencia, la sostenibilidad de nuestros proyectos y la herencia que dejaremos a las próximas generaciones en forma de un planeta más limpio y sano que el que hemos recibido.
Lo contrario, interese a quien interese, parece que se podría resumir en pocas palabras: miseria, ignorancia, caos social, enfermedades, guerras y, al final, la esclavitud y la extinción de la especie humana tal y como la conocemos.

Los primeros transicionistas en Totnes (Reino Unido), allá por el mes de septiembre de 2006, tomaron conciencia y comenzaron a relizar debates abiertos y públicos sobre dos temas principalmente: el fenómeno conocido como “peak oil”; es decir, el comienzo de las dificultades por la creciente escasez de combustibles fósiles y su previsible encarecimiento, y las vicisitudes del “cambio climático”. Ante ambas amenazas, idearon la necesidad de un proceso de transición hacia un modelo de sociedad basado en los principios de la resiliencia y de la sostenibilidad.

Solamente se conoce una estructura biológica que se caracterice por la pretensión del crecimiento ilimitado: se trata del cáncer y es sabido que, en lugar de lograr su objetivo, suele alcanzar la destrucción del organismo anfitrión y de ella misma con todos sus componentes; las células cancerosas. Los únicos casos en que esto no ocurre es cuando el organismo anfitrión logra destruir antes este tipo de tejido enfermo y librarse de su destructiva existencia.
En palabras del economista chileno Manfred Max-Neef, Premio Nobel de Economía Alternativa: “el crecimiento debe ser limitado, lo que puede y debe ser ilimitado es el desarrollo”.
Efectivamente, los individuos y las comunidades deben aspirar a desarrollar su potencial hasta el infinito, pero deben limitar su crecimiento, su tamaño, en armonía con su entorno, los recursos disponibles y su ritmo de regeneración.

Las preguntas inevitables que surjen son: ¿y ahora qué hacemos?, ¿por dónde empezamos?, ¿cómo conseguimos que todo el mundo tome conciencia y se comprometa?, ¿cómo conseguimos que las corporaciones y los gobiernos colaboren? Y ninguna de ellas tiene una respuesta sencilla.

Una de las primeras tentaciones es usar la técnica del avestruz: negar el problema y así pretender que no tenemos que tomar ninguna decisión ni llevar a cabo ninguna acción. Una parte de la población optará por esta alternativa. Quizá otra parte de la población reconocerá el problema pero esperará que sean otros quienes tomen las decisiones y resuelvan el problema. Con estos dos grupos es evidente que no se puede contar para una participación constructiva en cualesquiera proyectos y objetivos que se definan para adaptarse a los retos y cambios que seguramente será necesario adoptar.

Hace algún tiempo leí que los humanos, ante un conflicto que les supera, pueden elegir uno de estos caminos: la locura, la enfermedad, la muerte, o la consciencia evolutiva. Solamente los individuos que han aprendido a liberarse del miedo eligen como primera opción la consciencia que les permita comprender, evolucionar y manejar la situación.

El paradigma transicionista es hijo de la cultura anglosajona (¡que inventen ellos!, que diría nuestro querido y recordado Unamuno), mucho más orientada a la previsión y al trabajo comprometido y responsable. Nuestra cultura mediterránea, por el contrario, está más próxima a la improvisación y a la indolencia un poco temeraria.
No estamos capacitados para juzgar, puesto que ambas culturas han sobrevivido a graves conflictos, cada una con sus métodos, pero hay que reconocer que existen grandes diferencias y que suele ser útil aprender de otros aquello en lo que somos más débiles. A cambio, seguramente podremos aportar a los colectivos transicionistas de todo el mundo nuestra creatividad y nuestro enfoque indolente hacia los problemas y hacia la vida (parece ser que el “dolce fare niente” de nuestros hermanos italianos es la madre de la creatividad), nuestra afición a los caminos del mínimo esfuerzo y nuestra proverbial capacidad de improvisación que nos han proporcionado momentos históricos de genialidad y liderazgo.

Lo importante es que, entre todos, encontremos las fórmulas que nos permitan sobrevivir con las máximas garantías y mínimo sufrimiento. Las próximas generaciones están esperando que hagamos bien nuestro trabajo.

Para ser resilientes, tenemos que empezar a identificar seriamente nuestras necesidades básicas e irrenunciables, y todo ello requiere analizar minuciosamente nuestro estilo de vida para determinar de qué podríamos prescindir en caso de emergencia sin que nuestra vida se encontrara en grave peligro.

Es como cuando uno cambia de casa. La mudanza obliga a preguntarse qué es lo que vamos a necesitar trasladar y qué cosas ha llegado el momento de dejar atrás. Al crecer, inevitablemente, hay hábitos y objetos que se quedan por el camino. Tratar de arrastrarlos con nosotros solamente representarían un pesado lastre y un riesgo para el éxito del proceso.

Se requiere una renovada, o redescubierta, capacidad de diálogo, de análisis, de acuerdo, de cooperación. Se necesitarán conclusiones individuales, pero también colectivas. La convocatoria ya está hecha. Las campanas han sonado y habrá que construir espacios de diálogo y asamblea. Seguramente, deberemos reinventar las comunidades y grupos de interés pequeños, manejables, a escala humana, no corporativa. Si el reto es importante para los individuos, las empresas y corporaciones, sobre todo las de gran tamaño, no lo tienen más fácil. Su supervivencia está incluso más comprometida que la humana, porque sus valores e intereses suelen ser mucho más estrechos: dependen casi exclusivamente del beneficio económico y su resiliencia es bastante escasa porque su existencia se ha basado en la extracción masiva de riqueza de la sociedad, y si no consiguen la ración prevista, mueren.

La resiliencia humana depende del sustento, de la energía, del abrigo, pero también de la educación, de la salud, de las comunicaciones, etc.
Ciertas comunidades descubrirán necesidades específicas y otras deberán reformular sus requerimientos para garantizar su supervivencia y sostenibilidad. Probablemente será necesario recuperar la escala humana (lo pequeño es hermoso) y habrá que volver a leer los clásicos para recordar cómo se vivía antes de la globalización y el neo-liberalismo, incluso antes de que se inventara el dinero y los “mercados”. Tendremos que volver a definir nuestros valores y prioridades. Nada de esto es nuevo: lo hemos hecho a medida que hemos ido creciendo, ahora es el momento de aplicarlo a escala colectiva y de aprender a cooperar para prepararnos ante escenarios en que tendremos que apoyarnos entre todos y descubrir que generosidad y supervivencia están mucho más próximas que lo que nos habían enseñado.

domingo, 6 de octubre de 2013

IMAGINO UN MUNDO…



PAZ Y JUSTICIA

·      Imagino un mundo en paz.
·      Imagino un mundo en el que impera la justicia y en el que la verdad brilla con luz propia.
·      Imagino un mundo en que la justicia se basa en la restitución del daño causado.
·      Imagino un mundo en que la paz se cultiva como la única opción.
·      Imagino un mundo en que nadie es una amenaza para su vecino.
·      Imagino un mundo en que se acaban las guerras por falta de asistencia.
·      Imagino un mundo en que la delincuencia disminuye porque no es rentable.
·      Imagino un mundo en que si quieres paz, siembras paz, cultivas paz y recoges paz.
·      Imagino un mundo en que los jueces deban experimentar de incógnito las cárceles.
·      Imagino un mundo en que la justicia está basada en la verdad, no en el procedimiento.
·      Imagino un mundo en que las penas duran el tiempo que dura la restitución del daño.
·      Imagino un mundo en que los delitos prescriben cuando se subsana el daño causado.

CONVIVENCIA

·      Imagino un mundo en que los seres humanos viven en armonía y disponen de todo lo necesario para desarrollar sus vidas.
·      Imagino un mundo en que es más importante ser que tener.
·      Imagino un mundo en el que florecen las comunidades humanas en perfecto equilibrio entre ellas y con el maravilloso planeta que nos acoge.
·      Imagino un mundo en el que los seres humanos cuidan unos de otros, independientemente de su color, lengua, sexo, edad o cultura.
·      Imagino un mundo en que las comunidades humanas cuidan unos de otros en una red que cubre todo el planeta.
·      Imagino un mundo en que los ciudadanos saben que su bienestar depende del bienestar de todos los demás.


EDUCACION

·      Imagino un mundo en el que la información y el conocimiento son patrimonio innegable de toda la Humanidad.
·      Imagino un mundo en que las cárceles han sido sustituidas por escuelas, universidades y centros de investigación.
·      Imagino un mundo en que las personas disponen de tiempo, espacio y libertad para cultivar las ciencias, las artes y la cultura.
·      Imagino un mundo en que las armas han sido sustituidas por libros.
·      Imagino un mundo en que los niños van a la escuela a enseñar a los adultos.
·      Imagino un mundo en que la educación se basa en la verdad, el respeto y la dignidad.

ENERGIA

·      Imagino un mundo en el que la energía necesaria para nuestro desarrollo es gratuita, abundante y renovable.
·      Imagino un mundo en que se obtiene todo tipo de energía por procedimientos limpios y sanos.
·      Imagino un mundo en que todo el mundo dispone de la energía necesaria, como del aire para respirar.
·      Imagino un mundo que aprovecha todas las formas de energía que la Tierra nos regala.

MEDIO AMBIENTE

·      Imagino un mundo en que el planeta se encuentra en perfecta armonía con la humanidad que lo habita.
·      Imagino un mundo en que los cuatro elementos colaboran fraternalmente con la Humanidad.
·      Imagino un mundo en que el sol, el fuego, el agua, el aire y la tierra son patrimonio de la Humanidad.
·      Imagino un mundo en que se cultiva el silencio como la más sublime de las músicas.

SOCIEDAD / PARTICIPACION SOCIAL

·      Imagino un mundo en que los ciudadanos son libres y participan creativamente en los asuntos que afectan a todos.
·      Imagino un mundo en que los medios de comunicación de masas ya no son útiles porque todos saben reconocer sus mentiras.
·      Imagino un mundo en que los políticos buscan trabajo porque los ciudadanos se ocupan de sus asuntos.
·      Imagino un mundo en que los ciudadanos jamás renuncian a su dignidad.
·      Imagino un mundo en que a los ancianos se les respeta por su experiencia y sabiduría.
·      Imagino un mundo en que a los adultos se les respeta por su ética y su responsabilidad.
·      Imagino un mundo en que a los jóvenes se les respeta por su entrega, su generosidad y su valentía.
·      Imagino un mundo en que a los niños se les respeta por su alegría, frescura e imaginación.
·      Imagino un mundo en que hombres y mujeres colaboran sin competir entre ellos.
·      Imagino un mundo en que a todos se les valora por su potencial, no por sus circunstancias.

ECONOMIA

·      Imagino un mundo en que los bancos buscan alguien que quiera utilizar su dinero.
·      Imagino un mundo en que los bancos se esfuerzan por ser útiles a la sociedad.
·      Imagino un mundo en que los ciudadanos gestionan su riqueza a salvo de los bancos.
·      Imagino un mundo en que las comunidades humanas controlan directamente la riqueza que generan.
·      Imagino un mundo en que los especuladores se roban entre ellos.
·      Imagino un mundo en que los ciudadanos saben distinguir la verdad del engaño.
·      Imagino un mundo en que los ciudadanos saben distiguir lo verdadero de lo falso.
·      Imagino un mundo en que hay suficientes recursos para todos.
·      Imagino un mundo en que se pagan impuestos por la riqueza que no sirve al bien común.
·      Imagino un mundo en que se pagan impuestos por la tierra y la riqueza que se acaparan.
·      Imagino un mundo en que se pagan impuestos por el dinero que se detrae de la sociedad.
·      Imagino un mundo en que es delito provocar o aumentar la pobreza.
·      Imagino un mundo en que las empresas se valoran por la riqueza que reparten, no por la que acaparan.


SALUD

·      Imagino un mundo en que todos disponen de alimentos sanos, agua pura y aire limpio.
·      Imagino un mundo en que todos los ciudadanos pueden disponer de una vivienda digna y saludable.
·      Imagino un mundo en que los médicos se ocupan de la salud y de la vida.
·      Imagino un mundo en que los médicos deban experimentar, de incógnito, los hospitales.
·      Imagino un mundo en que la salud se basa en la paz interior y en la felicidad.
·      Imagino un mundo en que la salud se asegura desde el alma.
·      Imagino un mundo en que la salud se apoya en el juego y el ejercicio al aire libre.

TRABAJO

·      Imagino un mundo en que todos los individuos hacen generosa y libremente lo que saben hacer, y todos encuentran lo que necesitan.
·      Imagino un mundo que ha cambiado la competencia por la cooperación.
·      Imagino un mundo en que un ciudadano sin trabajo es un drama para la sociedad.
·      Imagino un mundo en que un ciudadano sin ocupación es un derroche injustificable.
·      Imagino un mundo en que la sociedad lamenta profundamente cuando no consigue que los ciudadanos produzcan riqueza.
·      Imagino un mundo en que los ciudadanos no consienten su propia explotación.

ESPIRITUALIDAD

·      Imagino un mundo en que los ángeles y las personas caminan juntos y no se les distingue.
·      Imagino un mundo en que Internet sólo se usa para difundir anuncios, porque todas las almas y mentes ya están interconectadas.
·      Imagino un mundo en que cada persona ha conseguido conectar con su Dios interior en perfecta armonía con sus vecinos.
·      Imagino un mundo en que los templos son lugares para la alegría y la celebración sin fronteras.

Activismo Social 4.0



ACTIVISMO SOCIAL 4.0

Estamos en la era de las redes, del ciberespacio, de la cibersociedad, también reconocida como un conjunto de redes-sociales. Las estructuras cambian, la mentalidad cambia y los hábitos, tanto individuales como colectivos también están abocados al cambio.

Heráclito, hacia el año 500 a.C., defendía el paradigma del cambio incesante, mientras que su oponente Parménides se empecinaba en el inmovilismo. A estas alturas, parece que Heráclito estaba más acertado aunque, según se mire, también sabemos que todo cambia para que todo siga igual.

Por la misma época, siglo V a.C., se inició en la antigua Grecia el sistema de gobierno que se ha hecho tan conocido: la democracia. Para ser rigurosos habría que llamarla democracia 1.0, porque fue la primera versión de tal sistema político. La verdad es que a los griegos de aquella época les debemos casi todo en lo que se basa nuestra civilización. ¡Qué ingrata es la Historia! ¡Qué humillante e innecesaria resulta la miseria con que se ha aplastado al pueblo griego en nuestros días! Pero tenemos que reconocer que nada ocurre por casualidad y que, además, todo ocurre para un bien mayor. Solamente nos falta perspectiva, y paciencia para reunir todos los datos.

Sin ser demasiado rigurosos con la Historia (ése es el voto de los historiadores) podemos establecer que la democracia 1.0 tuvo un largo periodo de olvido: la Edad Media, el Renacimiento y parte de la Edad Moderna. Largo periodo en que la Monarquía le tomó el relevo.
Podríamos decir que fue en la Revolución Francesa (1789) cuando se recuperó la fórmula de la democracia y se instauró la segunda versión; es decir, la democracia 2.0. Todas las democracias instauradas desde entonces se basan y toman como referencia la democracia 2.0 redefinida junto al silbido de la guillotina.

Hicieron falta 2 Guerras Mundiales, ya en el siglo XX, para que la democracia, conviviendo a veces con su antagonista la monarquía, entrara en su tercera y descafeinada versión. La democracia 3.0 que se ha desdibujado desde entonces, con algunas honrosas excepciones en los países nórdicos, sufriendo enorme degradación y desnaturalización respecto a las versiones creadas por los filósofos griegos y por los revolucionarios franceses.

El activismo social también ha experimentado un largo proceso evolutivo, desde el activismo 1.0 que pretendió acabar con la esclavitud en tiempos romanos de Espartaco, la Humanidad se ha rebelado contra la injusticia casi siempre con métodos violentos. Lógicamente, los poderosos, los más proclives a practicar la injusticia, enseguida se dieron cuenta y se dotaron de ejércitos y policías preparados para sofocar, con mucha más violencia, cualquier protesta legítima de sus víctimas. Ya en tiempos de Platón, que no era precisamente un matón de barrio, escribió y formuló la inevitabilidad de la ejecución del tirano por el pueblo que éste se había esforzado en oprimir.

Abusando de la licencia que nos exime del rigor histórico, diríamos que la Revolución Francesa, con su incansable guillotina, instauró la segunda version: el activismo social 2.0, como lo denominaríamos en nuestra jerga cibernética.

Avanzando el cursor de la Historia llegamos a encontrarnos con otra forma innovadora de protestar, cuyo padre innegable es Mahatma Ghandi: el activismo social 3.0 consiguió sacudirse para él y para todo el pueblo de la India el yugo opresor de, nada más y nada menos que, El Imperio Británico, sin disparar un solo tiro y sin cortar una sola cabeza. A cambio, él mismo fue asesinado violentamente, pero su legado histórico aún no ha sido superado y no se puede negar que ha creado escuela. Ghandi es el arquetipo viviente del Pacifismo.

Y así llegamos a nuestro tiempo. El panorama social, político y económico ha cambiado muchísimo. Los acaparadores del poder han aprovechado la escuela de los siglos, seguramente espoleados por la lección que aprendieron bajo la guillotina, han sofisticado muchísimo sus métodos de expolio, opresión y represión empleados con la población, con los ciudadanos de los que viven y a los que necesitan en muchos más sentidos de los que se atreverían a reconocer.

Y nosotros, los ciudadanos, nos hemos visto abocados a tener que preparar rápidamente una próxima versión de nuestro activismo social: el activismo social 4.0 debe conseguir librarnos de las modernas formas de esclavitud a las que parece que pretenden reducirnos. Nuestros opresores están obsesionados con el control de la población, pero se encuentran en un callejón sin salida, porque necesitan a esa población como el aire que respiran. Tienen, al parecer, el proyecto de reducir sensiblemente la población mundial, pero saben que no pueden excederse porque necesitan un mínimo volúmen crítico que soporte y mantenga en pie el mundo que ellos necesitan para vivir en la forma que se han acostumbrado a vivir.

Los ciudadanos nos encontramos ante la obligación moral, cultural y evolutiva de superar los hitos de nuestros predecesores. No nos podemos permitir una revuelta como la de Espartaco, ni como la de los Revolucionarios de la Bastilla, y parece que las técnicas de Ghandi tampoco están resultando demasiado eficaces, porque los que aspiran a controlar el mundo han dejado de respetar ninguna de las Declaraciones de Derechos o de las Constituciones que los ciudadanos nos hemos esforzado por redactar, defender y hacer cumplir en estos últimos siglos.

Se diría que aquellos que aspiran a controlar el mundo, (parece que apenas representan el 1% de la población mundial), han comenzado una espiral de provocación y agresión en todos los frentes con el fín de forzar una manifestación violenta de la población que les daría la justificación para llevar a cabo el verdadero exterminio que les gustaría ejecutar.

No falta quien reconozca que estamos ante la Tercera Guerra Mundial. La diferencia es que, en esta ocasión, la guerra reúne una serie de características novedosas:
1 – No ha sido declarada, y parece que no va a ser reconocida oficialmente.
2 – Aunque se habla de una supuesta guerra contra el Terrorismo, el enemigo de los que aspiran al control mundial es el resto de la población. En este ocasión no se trata de una guerra entre países, ni entre culturas, ni siquiera entre religiones.
3 – La Justicia (los tribunales y las leyes) y la Verdad (el periodismo y los medios de comunicación), parece que han sido neutralizados con bastante antelación.
4 – El verdadero campo de batalla, en este caso, es la mente de la humanidad. Curiosamente, eso indicaría que nuestros adversarios no son humanos, pero esa es una hipótesis que habrá que explorar en otro momento.
5 – El objetivo parece ser el control, en primer término, de la mente humana, y el instrumento que se ha perfeccionado de formas muy sofisticadas es el MIEDO, combinado hábilmente con la ignorancia. Nuestros adversarios son muy conscientes de las enseñanzas de algunos de los maestros que han ilustrado a la Humanidad: La Verdad os hará libres.
6 – Para controlar todos los resortes del MIEDO, los que aspiran al control del mundo se han aplicado a tomar posiciones en todas las áreas que permiten controlar a la población: la alimentación, la educación, la salud, el medio ambiente, la energía y el dinero. No parece que se hayan dejado ningún cabo suelto. Y, sin embargo, su plan falla por la base y,  obviamente, ellos lo saben.

La hipótesis de que nuestros adversarios no son humanos parece que se sustenta en las siguientes circunstancias:
-         los seres humanos somos creadores. La mente humana es de naturaleza creadora y tiene el poder de producir la manifestación de aquello en lo que fija su atención, sin importar el efecto que ello produzca en el propio creador.
-         los seres humanos formamos parte de una densa red que nos mantiene unidos entre nosotros y con todos los seres que forman parte de la Naturaleza, el Planeta Tierra y una cierta zona del Universo que apenas empieza a vislumbrar nuestra Ciencia. Precisamente la Física Cuántica, ha establecido sin lugar a dudas la existencia de dicha Red, que se conoce como Holograma Cuántico, y algunos otros nombres a cual más exótico y sugerente, como El Campo (The Field).
-         Esa Ciencia de vanguardia también ha establecido que el ADN humano tiene una influencia decisiva en la organización de la ENERGÍA y en la estructuración de lo que hemos estado denominando la MATERIA. Todo ello conectado y gobernado desde la mente y el corazón de ese ser, pretendidamente débil e  insignificante, que es el SER HUMANO.
-         En resúmen, parece que el mundo que conocemos y que percibimos con nuestros sentidos físicos no es otra cosa que una creación mental. En definitiva, la Mente de la Humanidad, a la que parece que estamos conectados individualmente, es la responsable de todo lo que conocemos, disfrutamos y padecemos.
-         El factor clave es que todo lo que esa mente acepta, registra, recoge, observa; aquello en lo que nuestra mente se concentra, acaba formando parte de nuestra experiencia, tanto individual como colectiva.
-         Otro factor clave es la consciencia. El ser humano puede utilizar su poder creador en función del conocimiento y consciencia que pueda llegar a tener acerca del proceso. Sin embargo, el efecto creador de la mente humana no depende de que opere bajo la luz de la consciencia o entre las brumas del inconsciente, sea éste individual o colectivo.
-         En definitiva: parece ser que nuestros adversarios no disponen de ese poder creador, porque en tal caso no nos necesitarían y hace tiempo que habrían exterminado a la raza humana sin ningún tipo de escrúpulo. Por el contrario, nuestros adversarios necesitan imperiosamente utilizar nuestro poder creador pero, de preferencia, escondidos y protegidos por nuestro desconocimiento del proceso.
-         Para ello han ideado astutos procedimientos con los que consiguen exponernos a ciertas imágenes e ideas, sobre todo imágenes, ya que se registran en su mayoría de manera inconsciente, y que contienen todos los elementos que ellos quieren incluir en su mundo. Juegan con el desconocimiento y el miedo para conseguir nuestra participación involuntaria e inconsciente en el proceso, pero no por ello menos eficaz. Sin embargo, cada vez hay más individuos en nuestro planeta que conocen este mecanismo y que están empezando a divulgarlo y a experimentar conscientemente con su utilización.
-         Quizá se deba a  que nuestros adversarios han violado la sagrada norma del Libre Albedrío, vigente en nuestro Universo como garantía y protección del experimento creador en el que parece que estamos participando desde hace incontables miles de años. Como consecuencia, y por efecto de los ciclos de evolución de las galaxias, se ha liberado todo el conocimiento que estos seres, obsesionados con el control del mundo, se han esforzado en ocultar y en distorsionar para mantener a la Humanidad en una ignorancia que les ha sido muy útil a lo largo de la Historia.
Resumiendo: parece que la Tercera Guerra Mundial es mental, que el grupo agresor, el 1% de la población, necesita por una parte controlar y reducir el tamaño del 99% restante para ser capaces de ejercer su control sin renunciar al poder creador de la población superviviente, poder creador que necesitan para su supervivencia a todos los niveles, e incluso para llevar adelante sus planes hasta en los más mínimos detalles.

Así pues, hace ya algún tiempo que nos hemos sumergido en el proceso de formular y poner a punto nuestro Activismo Social 4.0, también de carácter mental y ejecutado por una Humanidad unida e informada, cada vez más experimentada y consciente de su poder y de su capacidad creadora. Y, además, sabiendo que contamos con la ayuda y el apoyo de innumerables civilizaciones interesadas y expectantes por asistir a las conclusiones del experimento creador del que formamos parte.

Nuestras armas, en este caso, y se descubren nuevas armas cada día, a cada paso, a cada nueva incorporación consciente a la Humanidad Despierta, son de una nueva generación:

-         Cada vez somos más conscientes de que todos los humanos estamos unidos, conectados y formamos parte de una misma, única y poderosa mente creadora; algo que en otros tiempos hemos llamado Dios.
-         Cada vez somos más conscientes de las vías por las que nos suministran las imágenes con las que consiguen que creemos el mundo que les interesa y que necesitan nuestros adversarios. Concretamente, se trata del cine y la televisión. Nuestra mente creadora opera a partir de pensamientos, sentimientos e imágenes, y nuestros adversarios han aprendido a suministrarnos directamente las elaboradas escenas que son de su interés. Nuestra defensa es ignorar dichas imágenes o desactivarlas con un sencillo acto de nuestra voluntad consciente. Dicha defensa resulta mucho más eficaz cuando se sustituyen las imágenes propuestas por otras que consolidan una realidad que anula y sustituye las expectativas de nuestros adversarios.
-         Cada vez somos más conscientes de nuestro poder creador y del hecho de que las creaciones programadas por nuestros adversarios se deshacen en el polvo cósmico cuando dejamos de sostenerlas con nuestro pensamiento, cuando dejamos de experimentar ningún tipo de sentimiento o enfoque en ellas.
-         Cada vez somos más conscientes de que no conviene luchar contra lo que queremos eliminar o, simplemente, contra lo que no nos interesa conservar. Solamente tenemos que enfocarnos en su opuesto o, sencillamente, en algo que nos interese, tanto individual como colectivamente.
-         Cada vez somos más conscientes del efecto de masa crítica que juega a nuestro favor. Solamente hace falta una fracción del 1% de la población para que el efecto se extienda instantanea y automáticamente al resto de la población. Se conoce como el Efecto del Centésimo Mono, denominación que procede del hallazgo que se llevó a cabo estudiando comunidades de primates.
-         Cada vez somos más conscientes de que formamos parte de un Holograma Cuántico, y que cada uno de nosotros tiene toda la complejidad de la totalidad del holograma. Esto significa que la adquisición de consciencia en un solo átomo, o individuo, del holograma, automáticamente se replica y se encuentra disponible en todos los demás átomos o individuos del mismo holograma. No hay que hacer planteamientos de masas, no es necesario. El trabajo individual es útil, significativo y accesible para toda la comunidad humana a través de dicho efecto holográfico.
-         Cada vez somos más conscientes de que no tenemos que ocuparnos de nuestros adversarios, precisamente NO TENEMOS QUE PENSAR SIQUERA EN NUESTROS ADVERSARIOS. En su lugar, sólo tenemos que enfocarnos en la clase de mundo que queremos, y nuestros adversarios y sus pretensiones se disolverán en el vacío interestelar, volviendo a formar parte de la infinita reserva de energía con la que nosotros, por ejemplo, llevamos a cabo nuestras creaciones.

Otra gran ventaja de nuestro Activismo Social 4.0 es que, según parece, no va a requerir una versión 5.0. Entramos definitivamente en una nueva dimensión de la Humanidad, y seguramente nos esperan nuevos e interesantes proyectos en los que aplicar todo lo que hemos aprendido acerca de nuestra verdadera naturaleza creadora, de nuestra conexión con el Universo y de nuestro infinito potencial de desarrollo.

lunes, 9 de septiembre de 2013

El fracaso de un sistema

PADRES EN DESAMPARO 
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/08/actualidad/1378668783_598998.html

Un magistrado del Superior pide una moratoria por ley para evitar desahucios
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/09/05/paisvasco/1346867396_522680.html

El 20% de la población de Málaga está en el umbral de la pobreza http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2012/06/27/20-poblacion-malaga-umbral-pobreza/515610.html

El número de suicidios en Grecia aumenta un 43% desde el inicio de la crisis económica http://www.20minutos.es/noticia/1913961/0/grecia-suicidios/aumento-43-por-ciento/desde-inicio-crisis/#xtor=AD-15&xts=467263


Desgraciadamente, no es difícil encontrar noticias como éstas en la prensa, en estos momentos. Estamos asistiendo a los últimos estertores de un sistema enfermo que, ante la falta de ideas para sobrevivir, está intentando destruir todo lo que tiene a su alrededor y, además, trata de culpar a sus víctimas de los efectos de sus crímenes.
La Humanidad, cuya Historia ha sido tan ampliamente investigada como manipulada, ha conocido culturas y formas de organización socio-económico-política muy variadas.
Los expertos (antropólogos, sociólogos, politólogos, economistas, historiadores) podrían decirnos que se han conocido civilizaciones, como la Inca, cuyos principios y logros bien podrían haberse tomado como modelo.
Por ejemplo el imperio Inca, a pesar de tener un gobierno absolutista, creó leyes y estructuras dirigidas al bienestar y a la felicidad de los ciudadanos. Incluso se cuenta que los administradores de los distintos territorios eran objeto de fuertes sanciones y castigos si en sus dominios se producían casos de pobreza, enfermedad o delincuencia que se pudiesen imputar a la injusta o torpe administración de los recursos. No existía el paro, y la tierra era cedida en usufructo, nunca en propiedad. El imperio se aseguraba en todo momento de que todo el mundo trabajara y produjera la riqueza e instalaciones necesarias para el bienestar de la comunidad.
En este momento, ignoro qué civilización: Babilónica, Egipcia, Romana, Griega, Inca, Maya, Azteca, Atlante o de Lemuria, fué la que alcanzó mayor perfección y eficacia en sus estructuras y organización. De lo que no me cabe la menor duda es de que nuestro actual sistema, conocido como Capitalismo, es uno de los más imperfectos y dañinos de todos cuantos se han experimentado sobre la superficie de este planeta. Solamente una Dictadura del Terror, como algunas de las que también tenemos completos registros históricos, saldría ganando/perdiendo en la comparación.
Reciéntemente he leído/visto un artículo/video que desarrollaba la idea de que, desde hace aproximadamente 3.500 años, la civilización occidental ha estado dirigida y controlada por verdaderos psicópatas, y que la situación actual se explica ampliamente por esta situación. Según el autor, estos individuos habrían ido fortaleciéndose militarmente y acumulando bienes de tal manera que, en este momento, habrían conseguido acaparar casi toda la riqueza y todos los puestos de poder, desde los que llevan algunos siglos pretendiendo hacerse con el control absoluto de la población mundial. Algunas de las características del perfil psicológico de estos personajes serían: apreciable desarrollo intelectual, ausencia de sentimientos de compasión y empatía, comportamiento obsesivo, etc.
Todo ésto me hizo recordar algún que otro personaje con este perfil, con quien he tenido la oportunidad de cruzarme en mi vida, y coincido con el autor del artículo en que son individuos con una gran capacidad para mentir, engañar y engañarse y, sobre todo, de concentrarse obsesivamente en sus objetivos. En realidad no necesitan tener unas sobresalientes cualidades físicas o intelectuales, su capacidad de concentración es capaz de hacer casi todo el trabajo. Mientras los demás nos dedicamos a múltiples intereses y cultivamos una extensa red de relaciones afectivas de todo tipo, ellos solamente viven para una o dos metas (una de ellas suele ser destructiva hacia la vida de quienes les rodean, y otra suele ser de tipo egocéntrico para acaparar o controlar materialmente su entorno).
Así pues, me parece que hace tiempo que ha llegado el momento de pasar a la acción y de aprender de nuestros adversarios la valiosa lección de su ejemplo: concentración obsesiva en nuestras metas.
Ahí es donde radica la diferencia: en las metas. Nuestras metas de paz, salud y abundancia no necesitan perjudicar a nadie. Vivimos en un planeta que dispone de suficientes recursos para que todos vivamos en armonía y equilibrio, compartiendo nuestros conocimientos y asegurando la existencia de cada forma de vida con que compartimos la Tierra.
Y recordemos: en el Universo, nada es supérfluo. Todo lo que existe, existe porque es necesario y solamente mientras es necesario. Una vez que la lección ha sido aprendida, el maestro y sus incómodos problemas desaparecen.
¡¡¡Resolvamos el problema y pasemos ya, de una vez, el exámen que tenemos en la pizarra!!!
Ah, y antes de que se vaya el maestro, la tradición nos autoriza a mantearlo o incluso tirarlo a la piscina (cariñosamente).
El número de suicidios en Grecia aumenta un 43% desde el inicio de la crisis económica

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1913961/0/grecia-suicidios/aumento-43-por-ciento/desde-inicio-crisis/#xtor=AD-15&xts=467263
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martes, 3 de septiembre de 2013

El chófer de El Padrino

Siempre recuerdo que me impresionó la historia de El Padrino, la profundidad y proximidad con la que se consiguió tratar un tema delicado, secreto, clandestino, como corresponde a todo aquello que se encuentra, o al menos se encontraba, "al otro lado de la ley".

Hace algún tiempo leí una entrevista, o tal vez fué alguien que me lo contó. La historia trataba de un jóven ambicioso que, en la ciudad de Chicago, en los años 30, quiso hacer fortuna acercándose a una de las "familias" más poderosas de la mafia de aquel tiempo. Como su padre era mecánico, él había aprendido desde muy pequeño a mover los coches en el taller y, en cuanto llegó a los pedales, aprendió a conducir.

Como se le daba muy bien, no le resultó difícil hacer que se fijaran en él y le dieran un puesto como conductor. Al principio era como el chico de los recados. Le utilizaban para ir de acá para allá a entregar paquetes, a recoger invitados, a realizar todo tipo de encargos. A medida que pasaba el tiempo, fué ganando confianza y le fueron encomendando tareas más importantes, más delicadas. Cuando se quiso dar cuenta, se encontró yendo de un extremo a otro de la ciudad recogiendo dinero de personas y establecimientos que tenían negocios con la familia.

Un buen día, le dijeron que tenía que llevar a dos de los miembros más imponentes de la familia; no por su cargo, sino por su tamaño. Apenas podían acomodarse en el vehículo. Le dieron la dirección y no volvieron a abrir la boca. La verdad es que nuestro amigo, el chófer, se había hecho una reputación de discreto y confiable: había aprendido que el silencio era su mejor compañero. En cuanto llegaron, sus  dos pasajeros se bajaron del vehículo, cada uno por un lado, y se introdujeron en un pequeño establecimiento de bebidas que había al fondo de la calle. Permaneció en el coche, con el motor en marcha, como le habían pedido tantas veces, y al cabo de un rato, vió llegar a sus dos pasajeros que se volvieron a ocupar el asiento de atrás mientras se acomodaban la ropa. Al día siguiente leyó en el periódico que el dueño de aquel establecimiento había recibido una brutal paliza, "un ajuste de cuentas" matizaba el periodista y había fallecido esa misma noche en el hospital.Un escalofrío le recorrió la espalda, pero se había acostumbrado a no preguntar, a no abrir la boca. No fué la única vez. En las siguientes semanas las escenas se repitieron innumerables veces. Parece que otra familia se había establecido en las proximidades y se estaban "perfilando" los límites del territorio de cada una de ellas.

Algún tiempo después, recibió el encargo de volver a llevar a los dos "mensajeros" al otro lado de la ciudad.
Como de costumbre, les llevó a la dirección que le habían dado y permaneció en el coche. En esta ocasión, le dijeron que les acompañara, lo cual hizo inmediatamente por mucho que estaba acostumbrado a esperarles en el coche. Entraron en un almacén viejo y destartalado que parecía abandonado salvo por el ronronear lejano de una hormigonera. Hacía tiempo que nadie se ocupaba de reemplazar los cristales rotos en las ventanas. Atravesaron una nave y sus pasajeros le hicieron seña de detenerse al tiempo que empuñaban la enorme pistola que solían llevar a sus "visitas". Habían llegado junto a la misteriosa hormigonera, le extrañó porque no parecía que nadie estuviera haciendo obras por allí.

Le miraron con una mezcla de frialdad y misericordia, incluso notó algo de compañerismo, y le dijeron: " ... mira, muchacho, nos caes bien, pero el jefe nos ha dicho que la policía ha estado preguntando por tí, porque alguien te ha visto en el coche en dos o tres ocasiones, y antes de que se complique la cosa, con todo lo que sabes..., el jefe nos ha pedido que atemos algunos cabos..." y sin parpadear, uno de ellos le apoyó el cañón de su pistola en la cabeza y disparó.

 Los dos mensajeros, sin cruzar palabra, arrastraron su cuerpo hasta un foso cercano, lo arrojaron en él y vaciaron la hormigonera sobre el cadáver. Ellos también estaban acostumbrados a hacer su trabajo con eficacia y en silencio. Ni se les ocurrió pensar que un buen día ellos también podrían ser tratados como "un cabo suelto".

Recientemente, he vuelto a recordar esta historia al pensar sobre la situación actual y el papel que en ella están jugando políticos, banqueros, directores de grandes empresas, jueces, periodistas y un largo etcétera.
Antes, cuando la población civil sufría bajas como resultado de ciertas "operaciones", se hablaba de "daños colaterales", ahora cada vez es más evidente que la población civil es el objetivo. Todos estos personajes que participan activamente, y no sin entusiasmo, en verdaderas operaciones de genocidio, de traición a sus propias leyes y a sus conciudadanos, lo hacen sirviendo oscuros planes e intereses que cada vez resultan más obvios y que se han bautizado con las siglas en inglés de Nuevo Orden Mundial (NWO).


En definitiva, estos personajes simplemente ejecutan los planes a nivel local. Todos ellos, que se creen muy importantes, y que están recibiendo inmensas cantidades de dinero y de promesas, no se dan cuenta de lo poco valiosos que son para sus jefes. Ahora piensan que son importantes porque son necesarios para hacer el trabajo sucio. Sin embargo, cuando estas operaciones se den por concluidas, o por fracasadas, estos personajes van a tener una medida directa de su verdadero valor: cero.

Como en la historia del chófer, será muy fácil "eliminar los cabos sueltos" para evitar complicaciones.